Ética + Medio ambiente = Más veganos = Menos animales muertos

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Hola, Pablo. A continuación paso a comentar tu Respuesta a ‘Es el cuerpo, y no el alma’.

Cuando afirmo que “a medida que las relaciones entre humanos y animales vayan transformándose en la sociedad, las leyes irán también transformándose también”, no estoy defendiendo con esa afirmación las reformas. Simplemente señalo que el cambio en la relación entre humanos y animales contribuye y contribuirá a que se produzca un cambio en las leyes. Entre otras cosas porque si se produce un cambio en la manera en que la sociedad ve a los animales, los políticos tendrán en cuenta eso y querrán aprobar leyes para conseguir apoyo social y votos.

Es cierto que la esclavitud humana se abolió y que, de no haberse abolido, aún habría personas que estarían realizando campañas reformistas. Sin embargo, esto no se puede equiparar sin más con el especismo, y con la abolición del uso de animales. El especismo es una discriminación injustificada, al igual que el racismo. Pero de esto no se deduce que las estrategias usadas para abolir la esclavitud humana se deban trasladar sin más para abolir la esclavitud animal. Este es un error en el que caen algunos antiespecistas, que se basa en una falsa analogía, pues el especismo tiene características propias que lo diferencian de otras formas de discriminación, tal y como expliqué en el artículo El análisis concreto de las formas de explotación animal.

Comparto tu preocupación por el hecho de que, en el intento por aumentar el número de veganos, se pierda la conexión con la cuestión ético y el derecho a no ser considerado como un objeto. Por ese motivo pienso que el uso del argumento medioambiental y de otros posibles argumentos deben ser empleados como secundarios, dejando claro que lo importante es la ética. Es la manera en que Gary Francione emplea el argumento medioambiental, y con la cual yo estoy de acuerdo.

A continuación paso a analizar los puntos débiles que señalas en cuanto al uso del argumento medioambiental:

  1. No podemos confiar en que las organizaciones “ecologistas” vayan a difundir información sobre las consecuencias de la ganadería en el medio ambiente. Sin embargo, los veganos podemos estudiar este asunto, y obtener datos sobre la contaminación provocada por la ganadería. Podemos usar esos datos para emplearlos en la defensa del veganismo, y también podemos señalarlos al debatir con representantes de organizaciones “ecologistas”, preguntándoles por qué entonces no dicen nada al respecto.

  2. Es cierto que el uso de animales puede no ser contaminante. Sin embargo, de esto no se puede concluir que el único efecto de que la sociedad conozca las consecuencias medioambientales actuales del uso de animales va a ser que los ganaderos cambien sus prácticas. Por una parte, el uso del argumento medioambiental favorece que el veganismo se extienda, con lo cual las industrias de explotación animal tendrán menos dinero y menos poder. Por otra, una concienciación al respecto puede llevar a que se establezcan impuestos sobre la ganadería por su daño medioambiental, tal y como ha sucedido en Estonia, lo cual lleva a que las industrias de explotación animal tengan menos dinero y menos poder. Esto favorece la extensión del veganismo y, por lo tanto, a los animales.

  3. No señalo el argumento medioambiental como contundente, y es cierto que la inmensa mayoría de la gente no se hará vegana por escuchar este argumento. Pero pienso que el argumento medioambiental favorece la extensión del veganismo, y que por eso emplearlo es positivo, pero no pienso que sea contundente. Es más, no existen argumentos contudentes a la hora de convencer a la gente para que se haga vegana.


Por otra parte, quiero decir que encuentro satisfactoria la manera en que ambos buscamos estudiar el uso del argumento medioambiental, realizando un análisis concreto de la cuestión. Un análisis bastante alejado del realizado por Joan Dunayer (en el libro Speciesism), quien en un juicio absolutamente formalista descarta el uso del argumento medioambiental y de cualquier otro argumento diferente del ético por considerarlos especistas. Lo relevante de un argumento no es si es especista en la forma, sino si contribuye en la práctica a beneficiar a los animales. Quedarse en la forma en esta cuestión significa basar la estrategia en puras especulaciones teóricas desvinculadas de la realidad, e implica pasar por alto toda la historia de los movimientos sociales.

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Es el cuerpo (y no el alma) el que consume productos de origen animal

Estimado Pablo:

He leído con interés tu artículo Veganismo en Cuerpo y Alma, y me gustaría responder al mismo. Lo hago en distintos apartados, para agrupar ideas comunes.

Sobre la rentabilidad

En primer lugar, he de reconocer que me has convencido en que el uso de animales no es necesariamente rentable, ni desde un punto de vista económico ni desde un punto de vista nutricional. En efecto, una buena parte de la industria ganadería desaparecería sin las cuantiosas subvenciones que esta recibe. El incremento del precio de los cereales no hace sino afianzar esta tendencia, haciendo que la ganadería sea menos rentable.

Por otra parte, es totalmente cierto que no se puede hablar de rentabilidad desde el punto de vista nutricional, pues el uso de la tierra de cultivo para la obtención de alimento vegetal a consumir por los humanos consigue más proteínas y más calorías por hectárea.

Aunque el uso de animales pueda ser rentable económicamente en algunos casos, no necesariamente es así. Por eso en lo sucesivo evitaré generalizaciones en este sentido. De tal manera, no es correcto afirmar, como hice, lo siguiente: “Los animales son usados porque su uso es rentable, y porque las personas pueden usarlos. Para justificar ese uso va surgiendo una ideología especista”.

Sin embargo, sí pienso que los animales son usados porque su uso se considera beneficioso, y porque los humanos podemos usarlos. Y que para justificar ese uso va surgiendo una ideología especista.

Cuando digo que “se considera beneficioso”, no estoy pensando solamente en términos económicos y nutricionales. Me refiero a una pluralidad de beneficios, entre los cuales incluyo un beneficio psicológico, que se puede manifestar en el sabor de la carne, en el placer de asistir a una carrera de caballos, en el placer de llevar una prenda de cuero cuyo tacto resulta agradable, etc. Aunque quiero matizar que dicho beneficio psicológico no es necesariamente tal desde un análisis más objetivo, sino que en ocasiones en realidad se está produciendo un perjuicio psicológico, como en el caso de la insensibilización asociada a la afición a las corridas de toros.

Si se pregunta a la gente si es beneficioso que haya carne en las tiendas, la inmensa mayoría contestarán que sí, e incluso estarán dispuestos a que la industria cárnica sea subvencionada con sus impuestos. El sabor de la carne, la comodidad a la hora de elaborar platos debido al desconocimiento sobre recetas veganas, y la apreciación de que la carne es necesaria debido a la ignorancia generalizada sobre temas nutricionales (fomentada por la desinformación que realizan muchos médicos y nutricionistas) hace que la existencia y el consumo de carne se considere beneficioso.

Y remarco “se considere” porque ese es un juicio subjetivo, que no corresponde a un análisis objetivo de los hechos.

Sobre el uso de animales y el Derecho

A continuación argumentas por qué en tu opinión el especismo es causa del uso de animales:

Si las personas pueden usar a los animales, esto no se debe a un detalle menor, sino que refuerza la idea de que el prejuicio precede al uso. Que los seres humanos puedan usar a los demás animales como si fuesen objetos, es precisamente porque todos los sistemas legales del mundo definen a los animales como ‘bienes muebles semovientes’, o sea, ‘objetos de derecho’. Esta definición es la base para que los humanos utilicen la propiedad privada que les pertenece como mejor les parece. Es por esta razón que ninguna ley que hable sobre los animales tuvo ni tendrá ningún efecto significativo mientras no se reconozcan derechos a los animales, algo que no pueden tener al ser ellos mismos considerados como ‘objetos’. Sin duda ese es un prejuicio reflejado en una ley. Es ese precepto el que autoriza el uso de animales, y no otro motivo.

No estoy de acuerdo con tu argumentación. El Derecho, por lo general, tiene la función de reglamentar relaciones sociales, y no de crearlas. Que las leyes consideren a los animales como “objetos de Derecho” no implica que el uso de animales sea una consecuencia de dicha consideración legal.

El uso de animales se ha producido en todo momento y lugar, y con anterioridad a la existencia de sistemas legales. Si realmente el uso de animales se debiera a que estos son considerados por los sistemas legales como “objetos de Derecho”, el uso de animales habría surgido conforme hubieran ido surgiendo los sistemas legales. Sin embargo, como he dicho, el uso de animales se ha producido siempre, y también en sociedades sin ningún tipo de ley, en sociedades donde las leyes eran papel mojado, e incluso en el caso de que no se pueda hablar de sociedades (individuos aislados viviendo de forma autónoma).

Parece más razonable pensar que los sistemas legales normativizan y reglamentan el uso de animales, y no que crean dicho uso. Y que a medida que las relaciones entre humanos y animales vayan transformándose en la sociedad, las leyes irán también transformándose también, al igual que ha sucedido en el caso de las relaciones entre hombres y mujeres, personas libres y esclavos, heterosexuales y homosexuales, etc. Y es que, al igual que sucede con los animales, si los hombres discriminan a las mujeres, los heterosexuales discriminan a los homosexuales, o las personas libres discriminaban a los esclavos, ello no se produce/producía debido a que la legislación amparase determinada discriminación. La legislación normatizaba y reglamentaba una discriminación que existía de hecho.

Sin embargo, tampoco deberíamos caer en el error de pensar que la legislación es un mero reflejo de las relaciones sociales. Existe una relación clara entre legislación y relaciones sociales, pero no hasta el punto de que la ley describa con exactitud cuáles son las relaciones sociales de hecho. Este es un error en el que cae habitualmente el liberalismo, al centrarse en si existe discriminación legal, dejando de lado el hecho de si existe discriminación en la práctica. Actualmente podemos ver que el hecho de que las leyes no defiendan una discriminación de las mujeres no implica que las mujeres dejen de estar discriminadas socialmente.

Sobre el veganismo y el antiespecismo

En primer lugar, tengo que decir que yo no defiendo, como me atribuyes erróneamente, “difundir el veganismo utilizando cualquier estrategia”. Yo defiendo el uso estratégico del argumento medioambiental, pero no defiendo el uso de cualquier estrategia para difundir el veganismo. Pienso que hay que hacer un análisis concreto de cada estrategia para determinar si es conveniente o no. Además, pienso que el argumento ético debe ser siempre el principal, empleándose el resto de forma secundaria.

En tu argumentación contra mi postura afirmas lo siguiente:

Las personas no se cuestionan éticamente usar animales o productos que impliquen el uso de animales, es tarea de los/as activistas veganos/as generar conciencia sobre este aspecto. Cualquier otro argumento que no sea el ético, bien puede aumentar de hecho el número de personas que no utilizan animales o productos que contengan o utilicen animales, pero este criterio (o falta del mismo) está diciendo “vale todo”. Sin una motivación ética, podría ocurrir alguno de los siguientes ejemplos: Cuando alguien está en el mercado decidiendo si comprar un litro de leche de vaca, o uno de soja podría, por ejemplo, pensar que para el medioambiente es mejor el producto de origen animal, ya que tiene menos elementos químicos. Cuando alguien está decidiendo si comprar una prenda de lana o una de felpa o ‘polar’, podría argumentar que la fibra sintética es “menos ecológica” que la que implica el uso de animales, por más que la sintética no sea cómplice del uso de animales como si fuesen ‘objetos’, tenga un precio mucho menor y abrigue mucho más.

No veo por qué el empleo de argumentos distintos del ético implican que “vale todo”. Y los casos que señalas (comprar leche en lugar de soja con productos químicos, comprar lana en lugar de fibras sintéticas) pueden ocurrir, pero pienso que esons contras queda sobradamente compensado por los pros.

El mayor problema en cuanto al uso exclusivo del argumento ético es que la ética por sí sola ni es ni nunca ha sido motivo suficiente para transformar los hábitos de vida de una parte importante de la sociedad. La mayor parte de la sociedad busca la comodidad, el verse integrada en un grupo y el evitar enfrentamientos. Es significativo que los grandes cambios sociales se han producido durante o después de crisis económicas, que han llevado a la gente a movilizarse. Si la ética fuese suficiente para movilizar a una parte significativa de la gente, las transformaciones también se habrían producido en momentos de paz social (algo que no ha ocurrido). Por eso el argumento ético no es un argumento suficientemente fuerte, ni en lo relativo al veganismo ni en lo relativo a otras cuestiones sociales.

Por ello, y para que una parte significativa de la sociedad cambie sus hábitos de vida, rechazando el consumo de productos de origen animal, es conveniente que se sientan perjudicados de alguna manera por dicho consumo. Y de ahí la utilidad del argumento medioambiental.

Por otra parte, el llevar a la gente al veganismo con argumentos no sólo éticos tiene un efecto inmediato en la economía y en la psicología. En la economía porque la industria de explotación animal tendrá menos dinero y, por tanto, menos poder, y a la vez se aumenta la demanda de productos veganos. En la psicología porque el individuo que ha llegado al veganismo con argumentos no sólo éticos transforma su relación con los animales, lo cual contribuye a que cada vez dé más importancia a la ética y a que su mentalidad vaya siendo menos especista. De tal forma, el uso de argumentos diferentes del ético puede servir como el interruptor que termine por llevar a algunas personas al veganismo. Asimismo el consumidor no es un individuo que actúa de forma completamente racional, sino que muy habitualmente operan en la mente del consumir múltiples factores. Por eso, no estoy de acuerdo con que “de todos los elementos que consideramos a la hora de elegir un producto, es el que consideremos como ‘más importante’ o ‘prioridad número uno’ el que determine qué producto compraremos”.

Estoy de acuerdo en que teoría y práctica no deberían estar alejadas, pero parece que tenemos distintas visiones sobre lo que este principio significa. Yo pienso que la teoría debe establecerse según lo que funciona en la práctica. Y creo que tú piensas (corrígeme si me equivoco) que la práctica debe determinarse en función de un análisis teórico. De tal forma caes en el error de hacer un análisis positivista del uso de animales y de la estrategia a seguir, tratando ambas cuestiones en base a una concatenación lógica de razonamientos, dejando de lado otras cuestiones como el aspecto psicológico de los individuos. Por ello, aunque tu discurso es perfectamente coherente, prescinde de cuestiones fundamentales a la hora de determinar la estrategia, como el egoísmo de la gente.

Y es que no es lo mismo demostrar que el veganismo es lo correcto y que la ética es suficiente para ser vegano, que convencer a alguien para que se haga vegano sólo a través de argumentos éticos.

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La objeción a las prácticas con animales en la legislación española

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Cada vez está más extendida en universidades y otros centros de enseñanza la objeción de conciencia a los experimentos con animales. De la misma forma que es injusto el usar a un animal en un espectáculo, o el comer productos de origen animal, debemos oponernos a los experimentos con animales a través de la objeción de conciencia.

Como explicaré a continuación, la objeción de conciencia es un derecho efectivo de carácter constitucional que podemos invocar para rechazar los experimentos con animales.

El artículo 16.1 de la Constitución Española señala lo siguiente: “Se garantiza la libertad ideológica, religiosa y de culto de los individuos y las comunidades sin más limitación, en sus manifestaciones, que la necesaria para el mantenimiento del orden público protegido por la Ley”.

Hay varias sentencias que han desarrollado e interpretado ese derecho constitucional a la libertad ideológica:

Estas sentencias no entran a analizar la objeción de conciencia en lo relativo a los experimentos con animales, pero pueden ser empleadas de forma estratégica para defender que el derecho a objetar a los experimentos con animales existe. Esas sentencias reconocen: 1) un derecho a objetar; 2) aunque no esté reconocido por Ley; 3) que obliga a todos los poderes públicos; 4) en actividades no vinculadas directamente con las obligaciones laborales; 5) que existe la objeción de conciencia en el ámbito educativo.

Es de esperar que la reciente campaña por la objeción de conciencia a la asignatura Educación para la ciudadanía consiga crear precedentes en relación con la objeción de conciencia en el ámbito educativo. Los cuales podrían ser empleados para defender la objeción a las prácticas con animales, aunque en la sentencia no se analice esta cuestión concreta.

Asimismo en la Ley Orgánica 6/2001 de Universidades se señala que los estudiantes tienen igualdad de oportunidades y no pueden ser discriminados por cualquier “condición o circunstancia personal” en la “permanencia en la universidad y ejercicio de sus derechos académicos”.

La consecuencia de todo esto es que los estudiantes pueden oponerse a realizar experimentos con animales debido a su postura respetuosa con los intereses de los animales (una condición o circunstancia personal), y a no ser privados del derecho a realizar el examen, ni a que se les reduzca la nota, pues ello supondría una discriminación.

Por otra parte, el derecho a la libertad de cátedra implica que el centro educativo no puede imponer la obligatoriedad de transmitir a los alumnos determinados planteamientos, y que el profesor tiene derecho a expresar libremente su opinión sobre las materias de enseñanza. El derecho a la libertad de cátedra no puede ser usado para negar el derecho constitucional a la objeción de conciencia, ni el derecho de los estudiantes a no ser discriminados por su posición respetuosa hacia los animales.

Los estudiantes pueden ponerse en contacto con el profesor a inicios del curso, en privado, e informarle con calma y argumentos de los motivos por los que no desean realizar los experimentos. Es conveniente asimismo proponer al profesor qué alternativa queremos desempeñar. A un nivel básico, los estudiantes pueden aprender habilidades básicas, como suturar o manipular el instrumental médico usando simuladores de órganos y otros modelos, así como observar vídeos y realizar estudios de investigación teórica. Posteriormente pueden realizar actividades quirúrgicas en cadáveres de animales muertos en libertad por causas naturales o accidentes. En último término, pueden observar, asistir y realizar al profesor en realizar operaciones beneficiosas a pacientes. Los programas de esterilización de perros y gastos cada vez tienen una mayor extensión. Otra posibilidad son los programas de software.

En el caso de que el profesor no acceda a reconocer el derecho a la objeción de conciencia, hay que realizar los siguientes pasos por orden. Todo tiene que quedar documentado por escrito, y para ello hay que entregar en Registro el original y una fotocopia, procediéndose a sellar la fotocopia (incluyendo la fecha), quedándose el estudiante con la fotocopia.

1. Solicitud dirigida al departamento de la asignatura en la que se indique el derecho a ejercer la objeción de conciencia, y solicitando una alternativa a la experimentación animal.

2. Si la respuesta es negativa, o si no hay respuesta en tres meses, se debe escribir un recurso de alzada dirigido al rector. El plazo para interponerlo es de tres meses desde la respuesta negativa, o desde que transcurran los tres meses sin que se haya respondido a la solicitud.

3. Si la respuesta del rector es negativa o si no hay respuesta en tres meses, se debe dirigir un recurso potestativo de reposición dirigido al rector. El plazo para interponerlo es de un mes desde la respuesta negativa, o desde que transcurran los tres meses sin que se haya respondido al recurso de alzada.

4. Una vez que hayan transcurrido diez días hábiles (no son hábiles los domingos ni el resto de festivos), se abre el plazo para interponer recurso contencioso-administrativo especial, aunque no se haya recibido respuesta al recurso potestativo de reposición. Para elaborar este recurso es necesario contar con abogado, no siendo necesario contar con procurador.

Objetar a los experimentos con animales puede suponer complicaciones, y ello lleva a algunos estudiantes a intentar escaquearse de las prácticas, “poniéndose enfermos” o empleando artimañas similares. Sin embargo, esto no contribuye a normalizar la objeción a los experimentos con animales. Tenemos derecho a objetar, y tenemos que exigir que ese derecho nos sea respetado. De esta forma, contribuimos a normalizar la objeción a los experimentos con animales, animamos a otros estudiantes a objetar, y conseguimos que haya menos animales que sufran y mueran.

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Comunicado por el Día Mundial de la Leche

El 1 de junio ha sido señalado como el Día Mundial de la Leche por la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación), con el objetivo de promocionar el consumo de este producto. Pero queremos que el 1 de junio sea conmemorado como una fecha por el rechazo al consumo de productos lácteos, y en defensa de una dieta vegetariana (sin productos de origen animal). Un día para recordar a las vacas, toros, terneros y demás víctimas inocentes del consumo de lácteos.

Sólo en España más de un millón de vacas son explotadas por su leche durante toda su vida, y son matadas en el momento en que su explotación deje de ser rentable económicamente. Viven encerradas sin posibilidad de moverse sobre suelo de cemento, algo que les provoca terribles dolores, y son inseminadas de forma sistemática para que queden embarazadas y produzcan leche. Al igual que en el caso de las mujeres, el cuerpo de las vacas produce leche después de que nazca su hijo. Pero al nacer los terneros, estos son apartados de su madre, en una experiencia que resulta traumática para ambos. Algunos de los terneros serán asesinados, y su cuerpo muerto se venderá en carnicerías. Otros pasarán a ser explotados a lo largo de toda su vida, y usados como recursos para producir leche.

Igualmente injusta es la explotación en la ganadería extensiva o “ecológica”. Aunque en este caso los animales pueden tener mayor posibilidad de desplazamiento, la explotación continúa. También se fuerzan los embarazos de las vacas, se las aparta de los terneros, y todos los animales son asesinados en el momento en que dejan de ser rentables. La explotación no pasa a ser algo más justo por el hecho de que los animales tengan un mayor espacio para moverse, ni por el hecho de no ser golpeados. Toda esclavitud y todo asesinato de animales es algo a rechazar.

Respetar a los animales pasa por adoptar un estilo de vida en el que no sean perjudicados por nuestros actos, y esto no es en absoluto complicado ni peligroso. Una dieta vegana es apropiada en cualquier momento de la vida, tal y como han reconocido organizaciones tan prestigiosas como la Asociación Americana de Pediatría y la Asociación Americana de Dietética, formada por más de 60.000 nutricionistas.

Como consumidores tenemos un gran poder, y rechazando los lácteos y el resto de alimentos de origen animal (carne/pescado, huevos…), conseguimos que cada vez haya un menor número de víctimas, y que vayan extendiéndose alternativas veganas. El fin de la explotación y el asesinato de los animales pasa por que cada uno de nosotros y nosotras, al ir a la tienda a comprar, pensemos en lo que hay detrás de la leche y de cada producto de origen animal.

En las tiendas existen cada vez más alternativas a la leche, que la pueden sustituir en nuestra alimentación. En casi todos los supermercados podemos encontrar leche de soja y yogures de soja. Pero existen otras muchas opciones: leche de arroz, leche de avena, horchata, lecha de almendras, leche de avellanas, leche de trigo, leche de quinoa… La mantequilla puede ser sustituida por margarina. También hay cada vez más quesos y helados veganos.

Vegania viene ofreciendo desde hace años alternativas al uso de leche de origen animal, como cafés con leche de soja, batidos, bizcochos, tartas, arroz con leche, crepes, una gran variedad de quesos, nata, helados…y en general todo tipo de postres.
Desde la Organización Gastronómica Vegania queremos aprovechar expresamente esta fecha para mostrar nuestro rechazo al consumo de leche y lácteos de origen animal por todo el sufrimiento y perjuicios que conlleva y expresar que nuestro fin es invitar a una reflexión sobre un consumo responsable libre de explotación animal y animar a probar las alternativas veganas.

¿QUIERES SABER MÁS?

Las vacas son animales inteligentes, que distinguen colores y ven en profundidad, y su vida puede alcanzar unos quince años. Llegan a distinguir entre más de cien individuos, y eligen a sus líderes en función de su inteligencia. Establecen relaciones sociales complejas, teniendo amigas durante toda su vida, con las que llegan a acuerdos, por ejemplo, a la hora de dormir. Los terneros sufren un gran estrés cuando están en lugares desconocidos para ellos. Cuando una vaca es alejada de su ternero, se separa de las demás para enfrentarse a la experiencia, mientras otras se acercan a ella para intentar hacerla sentir mejor.

Debemos tener en cuenta que los animales tienen un sistema nervioso, que hace que tengan sensaciones y consciencia. Al igual que nosotros, experimentan placer y dolor, y tienen emociones. Poseen intereses, como el de vivir y el de no ser explotados, que deben ser respetados. Esto por sí solo es motivo más que suficiente para oponerse a la explotación animal y, por tanto, para rechazar el consumo de lácteos y tener un estilo de vida vegano, sin consumo de productos de origen animal, sin entretenernos a costa de los animales, sin comprarlos o venderlos como mercancías, y sin convertir a los animales en objeto de experimentos.

Los lácteos son considerados por una parte de la población como un alimento esencial en la dieta, especialmente en la de los niños. Sin embargo, esto es totalmente erróneo, ya que, como muestran varios estudios, el consumo de lácteos está relacionado con diversas enfermedades, como el cáncer de ovarios, problemas cardíacos, cataratas, asma o diabetes insulino-dependiente. Los países donde más lácteos se consumen son también los países en donde hay un mayor índice de osteoporosis, como vienen afirmando cada vez más profesionales de la nutrición, lo que refuta la idea de que “la leche es buena para los huesos”. Los nutrientes existentes en la leche pueden ser obtenidos de forma más eficiente en otros alimentos vegetales. Por ejemplo, podemos obtener calcio de alimentos como las verduras de hoja verde, los frutos secos, los higos secos, el brécol, la leche de soja enriquecida…

Además, la ganadería en general es la actividad más contaminante de todas, lo cual perjudica a billones de animales en todo el mundo, provocando que haya más víctimas inocentes. Un estudio de la Universidad de California demostró que cada vaca emite más de 150 kilos de gas metano al medio ambiente, lo cual supone una contaminación cuatro veces mayor a la provocada por un automóvil. La obtención de productos de origen animal supone un derroche de recursos. El 80% del agua, así como la mayoría de los cultivos mundiales, son destinados a los animales en las granjas, quienes son matados y criados de nuevo sistemáticamente. Por estos motivos, una dieta vegetariana es sostenible y más eficiente a nivel medioambiental, al contrario de lo que afirman personas desinformadas.

Vegania
Organización Gastronómica | info (at) veganiaong.org

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Propiedades, pero menos

El estatus de propiedad de los animales supone un problema a la hora de que a estos les sean reconocidos derechos, y a la hora de que el conflicto entre humanos y animales se resuelva a favor de los segundos. Sin embargo, existen límites en cuanto a lo que se puede hacer a los animales. Ni la legislación ni la sociedad considera a los animales como meras propiedades, al mismo nivel que una silla o un televisor. Pero a la vez que unos animales son protegidos, incluso en algunos aspectos por la ley, hay otros que viven esclavizados y son asesinados. La clasificación de los animales como propiedades revela la relación contradictoria y esquizofrénica que establecemos con los animales.

Es un error concebir las leyes (fruto de determinadas concepciones, partidos políticos, “lobbies”, etc.) como un simple reflejo de las relaciones sociales. De esta manera se explican hechos como la prohibición de la amputación de cuerdas vocales de los perros, o las limitaciones al avistamiento de cetáceos para no causarles un perjuicio.

No podemos obstinarnos en hacer análisis de una sociedad sumamente compleja desde la lógica jurídica. La consideración que tienen las leyes a nivel teórico de los animales como propiedades no impide que podamos erosionar esa visión especista. A través del activismo y del desarrollo de alternativas veganas conseguiremos que cada vez sean asesinados menos animales, y que un mayor porcentaje de los conflictos entre humanos y animales sean resueltos a favor de los segundos. Por mucho que las leyes afirmen que son propiedades.

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Argumentando desde el pragmatismo

Si queremos que las personas transformen por completo sus hábitos de consumo y su estilo de vida, es conveniente argumentar de una forma que no resulte contraintuitiva. Y siendo el antiespecismo un planteamiento contraintuitivo, deberíamos evitarlo en la argumentación ante el público en la medida de lo posible.

A continuación pondré varios ejemplos en los que contrapongo una argumentación antiespecista con una argumentación pragmática en diversos asuntos. Ello no quiere decir que desde el antiespecismo se rechace siempre el uso de argumentos pragmáticos, siendo habitual una combinación de ambos argumentos. Pero me limitaré a exponer argumentos antiespecistas y argumentos pragmáticos por separado, para que se puede apreciar que el uso de los segundos por sí solos es preferible siempre que sea posible.

EJEMPLO 1: DEFENSA DEL VEGANISMO

Supongamos que queremos argumentar en defensa del veganismo. Desde una posición antiespecista se podría decir: “El consumir productos de origen animal es discriminatorio, pues consideramos inaceptable el uso de humanos en el mismo ámbito. Por eso el veganismo es el estilo de vida más adecuado”.

Una argumentación pragmática, menos contraintuitiva y más facilmente asumible, podría ser la siguiente: “Es innecesario consumir productos de origen animal, y ese consumo provoca sufrimiento y muertes. Podemos vivir de forma perfectamente saludable sin esos productos, y por eso el veganismo es el estilo de vida más adecuado”.

EJEMPLO 2: EXTINCIÓN DE ESPECIES

“Especie” es un concepto taxonómico, y las especies carecen de intereses propios. Es cada individuo el que tiene intereses, no las especies, y por eso la perpetuación de las especies no es algo a defender como valor en sí.

Aunque esto es cierto, este mensaje causa un absoluto rechazo social en el público, lo cual hace que se cierre los ojos al resto de nuestras posturas. Una argumentación antiespecista pasaría por afirmar sin más este hecho.

Una argumentación pragmática podría ser: “No es legítimo perjudicar a unos animales para beneficiar a otros, y por eso debemos rechazar medidas para beneficiar a animales de especies en peligro de extinción cuando dichas medidas perjudiquen a otros animales. Por ejemplo, no es aceptable matar a conejos para dárselos como alimento a linces. Además, tenemos que tener en cuenta que los animales quieren vivir libres, y por eso es rechazable encerrar a un animal para que su especie sea perpetuada”.

EJEMPLO 3: REPRODUCCIÓN DE ANIMALES DOMESTICADOS

Es un hecho que los animales domesticados son totalmente dependientes de los humanos, y siempre lo van a ser, lo cual es inaceptable desde un punto de vista ético. Asimismo la domesticación lleva a continuos usos, agresiones y asesinatos. Dentro de los animales domesticados incluyo tanto a perros y gatos, como a “animales de granja” (cerdos, pollos, vacas…).

La argumentación antiespecista pasaría por afirmar lo dicho, y concluir que es necesario esterilizar a todos los animales domesticados. Asimismo se señalaría lo ya dicho en relación a la extinción de las especies.Todo esto es cierto, pero este mensaje causa un absoluto rechazo social en el público, lo cual hace que se cierre los ojos al resto de nuestras posturas, y que dificulta que los animales sean esterilizados, con el consiguiente perjuicio.

Una argumentación pragmática podría ser esta: “Hay muchos animales abandonados, y los albergues de perros y gatos están saturados. Si no esterilizamos a los animales con los que vivimos, estamos contribuyendo a que este problema vaya a más, y a que mueran más animales. Por eso lo mejor es esterilizar a nuestro perro/gato, y si podemos adoptar a alguno más, adoptarlo”.

EJEMPLO 4: PIENSO VEGANO

Hay perros y gatos que tienen enfermedades y necesitan piensos especiales. Actualmente no existen piensos veganos especiales. En esa situación es de esperar que el adoptante del perro o gato dé una alimentación cárnica a los animales con los que vive.

Supongamos que alguien que vive con un perro o un gato sin enfermedades ni necesidades nutricionales especiales, nos explica lo anterior como argumento contra el consumo de pienso vegano.

Desde una postura antiespecista, se podría afirmar: “No es aceptable el perjudicar a unos animales para beneficiar a otros. Todos los animales merecen respeto. Por eso no es aceptable comprar pienso cárnico, independiente de las circunstancias”.

Desde una posición pragmática, sin embargo, podríamos decir: “Es cierto que hay animales con necesidades alimenticias especiales. Pero el perro/gato con el que vives no las tiene, y por eso puede ser alimentado perfectamente con un pienso vegano”.

EJEMPLO 5: USO DE ROPA DE ORIGEN ANIMAL COMPRADA ANTES DE SER VEGANO

Argumento antiespecista: “Si esa prenda estuviera hecha de piel humana, no la llevarías”.

Argumento pragmático: “Al llevar ropa de origen animal estás contribuyendo a que aumente el deseo de comprarla”.

EJEMPLO 6: DESEMPLEO DEBIDO AL FIN DE LA INDUSTRIA DE LA EXPLOTACIÓN ANIMAL

Argumento antiespecista: “Que aumente el paro no es motivo para oponerse a la industria de la explotación animal. También las guerras, las mafias, la trata de blancas, etc., producen puestos de trabajo, y no por ello vamos a estar a favor”.

Argumento pragmático: “No tiene por qué aumentar el paro. Si la gente deja de consumir productos de origen animal, o de ir a las plazas de toros, consumirá otros productos y se divertirá de otra forma. Con lo cual se crearán puestos de trabajo en otros sectores”.

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Implicaciones del análisis socioeconómico de la esclavitud animal

En este blog he defendido en varias ocasiones que los factores socioeconómicos configuran la ideología predominante en cada sociedad. Así ha ocurrido siempre a lo largo de la historia, y lo relativo a los animales no es una excepción. Se equivocan quienes defienden que el uso de los animales es consecuencia del especismo. En realidad el especismo es una idea desarrollada para justificar el uso y la discriminación que sufren los animales.

Esto no es una simple discusión filosófica sin importancia real. Es un hecho que, como veremos, influye en la estrategia a seguir en la defensa de los derechos animales. Seguir una estrategia más acertada supone que conseguiremos evitar la muerte y sufrimiento de más animales. Por eso esta cuestión es fundamental, y merece toda nuestra atención.

He puesto en las entradas de mi blog varios ejemplos que demuestran que la estructura socioeconómica determina la ideología de cada sociedad. Hay dos que son de especial interés:
- La esclavitud tiene su fin en Roma después de una crisis económica. Y en EEUU, conforme va avanzando una economía de corte industrial, en la cual el uso de esclavos no es rentable económicamente. En el sur de EEUU, donde el uso de esclavos era rentable en un primer momento debido a su economía agraria, la esclavitud no fue abolida hasta que perdieron la guerra. La mayor parte de la sociedad no vio la esclavitud como algo negativo hasta que esta fue abolida, pero dicha abolición fue motivada por factores económicos, y no por una concienciación general de la sociedad. Fue después de la abolición cuando la esclavitud fue vista por la sociedad como algo negativo.

- La situación económica de la I Guerra Mundial, unida al número de hombres destinados al campo de batalla, promovió que las mujeres se introdujeran en diversos sectores económicos de la sociedad (fábricas, oficinas, escuelas…). La I Guerra Mundial se produjera entre 1914 y 1918, mientras que el sufragio femenino universal se instauro en veintisiete países entre los años 1918 y 1920.

En el caso del uso de animales ocurre lo mismo. Los animales son usados porque su uso es rentable, y porque las personas pueden usarlos. Para justificar ese uso va surgiendo una ideología especista. Este hecho tiene una serie de implicaciones, como las siguientes:

1. El veganismo contribuye a desarrollar una estructura socioeconómica que favorece el fin del uso de animales. Por tanto, el objetivo ha de ser el veganismo, siendo sólo el antiespecismo conveniente en la medida en que no perjudica dicho objetivo. El mensaje antiespecista puede ser contraproducente debido a su carácter contraintuitivo e incluso insultante para muchas personas.

2. Los argumentos para promover el veganismo no deben quedar reducidos al aspecto ético, pues otro tipo de argumentos también contribuyen a que el veganismo se extienda. De especial interés es el argumento medioambiental.

3. En cuanto al lenguaje, se deben evitar expresiones del tipo “animales no-humanos”. No hay por qué evitar el decir “pescado” (en referencia a los peces), “personas” (en referencia a los humanos)…

4. Es fundamental el surgimiento de más y más proyectos de alimentos y ropa vegana (en la línea de Vegania y Conscient.es), siendo necesario el apoyo de los activistas a los mismos.

5. No es sólo importante el que haya más veganos, sino también el que quienes no son veganos consuman menos productos de origen animal. Esto no quiere decir que tengamos que defender un estilo de vida con el consumo de pocos productos de origen animal, ni que esto sea una opción ética aceptable, pero sí que hay formas en que podemos reducir el consumo de quienes no son veganos sin justificar dicho consumo y, por tanto, conseguir que la industria de explotación animal tenga menos dinero y menos poder. Por ejemplo, haciendo una concentración por el veganismo frente a McDonald’s podemos disuadir a muchas personas de que entren, y también podemos conseguir que muchas personas se sientan culpables al comer productos de origen animal y, aunque no se hagan veganos, que reduzcan su consumo al respecto.

6. Es positivo arrancar carteles anunciando cazadoras de piel, circos con animales, venta de animales, etc. Aunque de esta forma no se está concienciando directamente a la gente sobre la injusticia que estas formas de explotación animal suponen, se contribuye a que la industria de explotación animal tenga menos poder, lo cual contribuye a que el grado de especismo en la sociedad sea menor.

7. A la hora de tratar los derechos animales al público se debe incidir en despertar la empatía y la emocionalidad de la gente, en lugar de textos con un fuerte carácter analítico y teórico.

8. Debemos dar importancia a los factores económicos (subvenciones, presión de los ganaderos, intención de los gobiernos de que no se pierdan puestos de trabajo hasta el punto de comprar productos de origen animal para posteriormente tirarlos, etc.), que pueden suponer obstáculos al hecho de que haya menos animales explotados.

9. Hay que rechazar análisis económicos erróneos como la teoría liberal de la ley de la oferta y la demanda, según la cual la oferta es creada para satisfacer la demanda existente. En realidad la oferta existente condiciona la demanda de los ciudadanos, y siempre se establecen mecanismos políticos con el objetivo de afianzar dicha oferta.

10. Es conveniente conocer la forma en que discriminaciones como el sexismo, el racismo y la homofobia han ido desapareciendo de la sociedad, sin que ello suponga que la estrategia seguida en cada momento deba ser extrapolada sin más al movimiento por los derechos animales.

11. Al buscar un cambio social en la relación con los animales, tenemos que ser conscientes de que la política se mueve por presión social y por intereses económicos. La mera apelación a la ética no es ni puede ser suficiente para que se produzcan cambios políticos que beneficien a los animales.

12. La teoría y práctica de los derechos animales han de estar fundamentadas en el análisis concreto de la sociedad, y debe existir una autocrítica continua en función de los nuevos datos conocidos. Deben rechazarse análisis basados en la mera especulación teórica y en la extrapolación sistemática de la jurisprudencia anglosajona.

13. El objetivo principal ha de ser la transformación de la estructura socioeconómica, y no la mentalidad de cada individuo. Cambiar la mentalidad de cada individuos es importante en la medida en que contribuye a la transformación de la estructura socioeconómica, principal condicionante de la mentalidad individual.

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El análisis concreto de las formas de explotación animal

El especismo, tal y como señala David Nibert, es una ideología que busca legitimar la esclavitud animal, y que para ello defiende la idea de que es aceptable que los individuos capaces de experimentar sensaciones y de tener consciencia sean discriminados en función de su especie.

Dos características propias de la esclavitud animal, que diferencian a esta de otras injusticias en las que se ven perjudicados determinados colectivos de personas (inmigrantes, mujeres, homosexuales, discapacitados…), son las siguientes:
1. Los animales no pueden reclamar el fin de su esclavitud.
2. El uso de animales es rentable.

El conjunto de circunstancias vinculadas a una injusticia condicionan la estrategia a seguir para acabar con dicha injusticia, y el fin de la esclavitud animal no es una excepción. Ello implica que la estrategia más útil para poner fin a la esclavitud animal no necesariamente ha de ser la misma que la estrategia más útil para poner fin a injusticias en las que se ven perjudicados determinados colectivos de personas.

Por tanto, deberíamos hacer un análisis concreto de cada situación para determinar la estrategia más efectiva a seguir. Es un error el extrapolar sin más la estrategia más útil para las personas discriminadas al caso de la esclavitud animal, y ello constituye una falacia de falsa analogía. En ocasiones a ese error se acompaña la acusación de “especista” contra quien no realiza dicha extrapolación. Pero hacer un análisis concreto de cada situación, y en base a ello, determinar la estrategia más efectiva para enfrentarse a cada injusticia, no es especista.

Tal vez en determinados ámbitos haya que dar un mensaje en tono divulgativo, para poder llegar a la gente que no está interesada en complejos análisis sociológicos y construcciones teóricas. Pero es perfectamente posible un mensaje divulgativo sin por ello simplificar hasta el extremo el análisis. Asimismo, la necesidad de este tipo de mensaje no implica que deba realizarse una simplificación en la construcción de una teoría de los derechos animales.

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Una nueva perspectiva en el activismo por los derechos de los animales

A continuación publico fragmentos de “Una nueva perspectiva en el activismo por los derechos de los animales” de Andrés Cameselle, un libro con muchos elementos de interés en cuanto a la estrategia para defender el respeto a los animales.

PRÓLOGO A LA VERSIÓN EN CASTELLANO: INTRODUCCIÓN

Para empezar, quisiera expresar mi apoyo a todos aquellos que luchan contra la explotación, el asesinato y la utilización de seres sintientes. El hecho de que yo muestre ciertos desacuerdos con ciertas ideas, métodos o campañas no significa que subestime los esfuerzos de quienes los llevan a cabo. Cualquiera que desee ayudar a los animales debería alegrarse de ser criticado, de forma que pueda analizar mejor su trabajo y decidir si puede mejorar lo que está haciendo. Es muy triste ver que la actitud más extendida en relación a las críticas es: “Si no te gusta, no lo hagas. Tú haz lo tuyo, que yo haré lo mío”. De esta forma es imposible que el movimiento evolucione. De modo que si alguien está haciendo algo que pueda perjudicar a éste, no deberíamos callarnos. Igualmente, si alguien tiene una idea que pudiese mejorar nuestra efectividad, sus comentarios deberían ser bienvenidos, no descartados sin considerarlos realmente. Nadie es perfecto, y constantemente hacemos cosas que podrían ser mejoradas. Muchas veces nos damos cuenta nosotros mismos tras un tiempo, pero otras, simplemente no pensamos sobre ello hasta que alguien nos lo comenta. Aceptar que has hecho algo mal, o que lo podrías haber hecho mejor, no significa aceptar que eres malo o estúpido. De hecho, lo que demuestra una falta de brillantez es creer que todo lo que haces está bien y que no tienes nada que cambiar. La gente sabia se percata continuamente de que puede hacer las cosas mejor y evoluciona para mejorar su efectividad. […]

“BIENESTARISMO”: ¿UN PASO ADELANTE O ATRÁS?

[…] No queremos que la explotación y el asesinato sean regulados, queremos su abolición. Si los activistas antiesclavistas estadounidenses se hubiesen dedicado hace 150 años a conseguir que se golpease a los esclavos con látigos de un modo más moderado, en lugar de exigir la abolición de la esclavitud, estarían todavía hoy haciendo campañas para conseguirles un día libre a la semana.

Quizá sea cierto que existieron factores económicos que contribuyeron a esta abolición, pero éste, desde luego, no es el caso con la esclavitud de animales; ésta es muy rentable. Y para hacer que ello deje de ser así por medio del sabotaje económico, como algunos pretenden, necesitaríamos ser un enorme porcentaje de la población, poseyendo algún tipo de poderoso ejército. Esto, teniendo en cuenta la situación actual, parece más ciencia-ficción que algo mínimamente razonable.

Había también quien hacía campañas por un mejor trato de los esclavos. Pero parece más que probable que si se hubiesen dedicado a la abolición en lugar de la regulación, el cambio habría ocurrido mucho antes, y habría tenido un efecto mucho más profundo en la sociedad. […]

Los animales no son propiedades, no son recursos. Son individuos con el interés de disfrutar y vivir, y hacerlo de un modo libre de dolor, explotación o coacción. Nuestro interés en no sufrir viene determinado por nuestra capacidad de sentir dolor o malestar. Nuestro interés en vivir, y en hacerlo en libertad, es debido a nuestra capacidad de sentir satisfacción o placer. Al morir, nuestro interés por no sufrir desaparece, ya que no sentimos una vez muertos. Pero todas nuestras posibilidades de experimentar cualquier sensación positiva desaparecen. Esto es por lo que todos los seres con la capacidad de tener experiencias positivas deben tener el derecho a la vida. Esto ha de ser sumado al derecho a vivir sin sufrimiento y en libertad (la falta de ésta causa sufrimiento y no permite llevar a cabo actividades placenteras). […]

AMANTES DE LOS ANIMALES

Hay muchos activistas que se llama a sí mismos “amantes de los animales”, a la vez que instan a los demás a amar a los animales en lugar de matarlos. Esto resulta bastante inapropiado, ya que no se les puede pedir a los demás que sientan una cosa o la otra; lo único necesario es que la gente los respete y los deje en paz. Del mismo modo, al hablar de amor y no de justicia, estás haciendo que esto parezca un tema sentimental, en lugar de una cuestión ética de gran importancia. De hecho, la mayor parte de la gente que se acerca a los puestos informativos diciendo que aman a los animales resultan ser personas que comen carne o defienden la vivisección en el plano médico.

El uso de frases como “… estos bellos animales…”, o “… estas inteligentes criaturas” es común en el material informativo de muchas organizaciones. Utilizar tales términos como formas de hacer que su explotación parezca más inaceptable está claramente perjudicando más que ayudando. El hecho de que alguien sea bello es muy subjetivo, y no se entiende cómo puede ser peor explotar a alguien sólo por ser más guapo o bonito que otro alguien. […]

MÉTODOS DE HACER CAMPAÑAS

Las campañas deberían basarse (por lo menos en el momento actual) en la difusión de información y la creación de debate. […]

Lo importante es enseñar que los animales tienen valor por ellos mismos y que el hecho de dañarlos está mal en sí, por ser éstos seres sintientes, no porque sea malo para nosotros. Sugerir que el problema del abuso de animales es que causa el abuso de humanos es simple antropocentrismo.

Es cierto que nos debe preocupar el medio ambiente, ya que mueren animales como consecuencia de su destrucción, pero esto no quiere decir que lo debamos defender como una entidad sintiente: el medio no puede sentir, son los animales quienes lo hacen. Así que, de nuevo, podemos usar este argumento como algo secundario algunas veces, pero siempre recalcando que son los animales quienes importan. Debe ser subrayado que, aunque la destrucción ambiental mata animales, debemos centrarnos en las campañas contra el uso directo de éstos. Esto es porque a la gente le resultará mucho más fácil reconocer que los animales deben ser tratados igualitariamente a través del entendimiento de las consecuencias directas sobre éstos que sus hábitos tienen, en lugar de ver la situación en la que los animales se encuentran como un efecto indirecto de la mayoría de las cosas que hacen. Es también mucho más fácil para alguien cuestionarse su dieta, vestimenta y alguna que otra cosa más que el uso de todos los materiales plásticos, coches, tintas, papel… […]

ATAQUEMOS LA RAÍZ, NO LAS RAMAS

Como ya se ha mencionado, el caso de los derechos de los animales es principalmente una cuestión de cambiar la concepción social sobre los seres sintientes no-humanos. Esto significa que no se requiere sólo inhabilitar a unos pocos “abusadores de animales” de modo que no puedan seguir cometiendo atrocidades. Hoy en día, todo el mundo está de algún modo involucrado en la explotación de animales. En Inglaterra, el país con un mayor porcentaje de personas que no usan ningún producto de origen animal (incluyendo carne, leche, huevos, miel, cuero, etc.), el número de éstas ronda los 250.000, un muy pequeño porcentaje de la población […].En España el número es muchísimo más reducido. ¿Significa esto que el resto de la población son unos desalmados a quienes no les importa el sufrimiento y muerte de otros? ¿Cómo puede ser entonces que el número de gente que elige dietas exentas de productos animales por motivos éticos tienda a crecer? ¿Es acaso que antes eran terriblemente crueles y egoístas y que de repente se han convertido en gente buena y respetuosa? Quizás simplemente recibieron información que no tenían previamente y decidieron cambiar.

Sí, es cierto que la gente debería buscar información por sí misma, o cuestionarse su relación con los demás animales, pero si lo hiciese todo el mundo, no tendríamos que hacer campañas.

La mayoría de nosotros comía carne hasta que recibimos información de algún sitio, y no siempre buscándola. Y, por supuesto, sabíamos que “aquello” en nuestro plato era un animal, al igual que los vivisectores saben qué es “aquello” en su mesa. Pero no reflexionamos en profundidad suficiente sobre nuestra relación con los animales hasta que el dilema nos fue planteado. Algunos dejan de comer animales inmediatamente, a otros les lleva un tiempo. Y es más que probable que para alguien cuyo sustento se basa en el uso de animales (como un carnicero), será mucho más difícil aceptar que tal uso no es justificable, ya que le supondrá un cambio muy drástico (como se ha comentado antes, la concepción de la gente sobre lo que está bien o mal está inconscientemente muy ligada a lo que ello implica en sus vidas). Al decir esto no estoy diciendo que los explotadores de animales sean siempre inocentes. Lo que quiero expresar es que la gente no es como debería, y esto es algo que hemos de tener siempre presente al hacer campañas si no queremos caer en el fracaso. Por supuesto, a los animales no les importan las excusas que cada persona pueda dar para explotarlos, pero sí les importa ser explotados. Y, si queremos conseguir algo, deberíamos tratar de entender cómo piensa la gente, porque es el cambio de sus mentes lo único que puede hacer que la situación cambie. […]

No es que haya un reducido número de gente “perversa” […] que trabaja torturando animales con la oposición del resto de la sociedad. En cambio, es la demanda del resto de la sociedad lo que les ofrece un trabajo a esa gente. No es que se construyeran primero los mataderos, promoviéndose después el consumo de carne; por el contrario, habrá mataderos mientras exista una demanda del publico. Es ridículo considerar que el trabajador de un laboratorio que usa animales es peor que las personas que aceptan el uso de animales en investigación (que no son pocas), ya que la única razón para que los segundos no hagan lo que el primero es que él o ella estudió medicina o farmacología, mientras que los otros estudiaron filología, historia o ingeniería, por ejemplo.

Por medio del cierre de un laboratorio o una granja de cerdos, la cantidad de animales usados en experimentos no decrece, ni tampoco el número de animales ejecutados por su carne. Los experimentos serán realizados en otro sitio y la producción de la carne se llevará a cabo en otro sitio. Sólo cuando la demanda de carne decaiga, descenderá la producción. Y sólo cuando la gente se dé cuenta de que los animales deben tener derechos se dictará el fin de la vivisección. […]

DISCRIMINACIÓN HUMANA ENTRE NO-HUMANOS

En teoría, parece estar claro para la mayoría de los activistas que otros animales sufren tanto como los perros y los gatos. Pero, en la práctica, vemos que mucha más atención es prestada a su explotación o maltrato que al infligido a otros animales no-humanos. Esto puede ser observado en panfletos dedicados exclusivamente a perros y gatos en experimentos o en abundantes frases como “… incluso perros y gatos son utilizados”; al igual que en folletos sobre el uso de perros y gatos para la confección de abrigos, en un gran número de artículos dedicados a ellos… ¡incluso en un llamamiento de boicot a Corea por vender carne de estos animales! ¿Por qué no organizar un boicot contra Inglaterra por vender carne de bacalao, pollo o cerdo? Algunos arguyen que es por la forma en la que son matados, como si una trucha, una ternera o un pavo no sufriese enormemente cuando se le mata y cría. E incluso si ése fuera el caso (lo cual es falso casi con total seguridad), ésa sería una campaña “bienestarista”, consistente en reducir el sufrimiento de los seres explotados en lugar de abolir la explotación. Ésta está, obviamente, basada en diferencias culturales. Es simplemente una de esas campañas, como aquéllas contra las carnes “exóticas” (de canguro o avestruz, por ejemplo), que consiguen gran apoyo del público en países occidentales pero que no cuestionan realmente la actitud de los humanos para con otros animales (de ahí el apoyo que reciben). Incluso si el fin del tráfico de carne de perro y gato fuese posible relativamente pronto por medio de campañas de este tipo, éstas refuerzan la idea de que los animales de compañía son más importantes que los otros, haciendo el mensaje muy inconsistente, además de dificultar el entendimiento de la causa por los derechos de los animales. […]

VEGETARIANISMO Y VEGANISMO

[…] Es muy frustrante ver que grupos que promueven el vegetarianismo por razones éticas dan recetas que incluyen leche, huevos o miel. En algunos casos, puede ser comprensible que se omita cualquier mención a tales productos, pero algo muy distinto es promover su uso, sabiendo lo que hay detrás de su producción.

MANIFESTACIONES

[…] El objetivo de las manifestaciones se olvida en numerosas ocasiones. Manifestarse es una forma de hacer que tu voz se escuche y hacer saber a la gente qué estás diciendo. Pero para muchos es una forma de desahogar su ira, insultando y gritando (no me refiero a gritar consignas), como si eso fuese a ayudar a los animales. Para otros, es una buena oportunidad para causar daños a la propiedad de los “abusadores de animales”, lo cual, aparte de hacer que mucha gente no vaya a las manifestaciones, da una mala imagen al movimiento. Alguien que nunca se ha cuestionado el uso de animales difícilmente estará de acuerdo con atacar a quienes lo hacen. […]

También debemos tener en cuenta que si una manifestación va a consistir principalmente de un tipo determinado de personas (señoras mayores, jóvenes con peinados poco comunes, sólo hombres o sólo mujeres…), quizás sea mejor que no se realice, pues creará un estereotipo de los defensores de los derechos de los animales que excluye a ciertos miembros del público.

ACCIÓN DIRECTA

El término “acción directa” es normalmente engañoso, utilizándose sólo para referirse a la liberación de animales con tus propias manos, destrucción de propiedad o cosas similares. Yo afirmaría que lograr que alguien se haga vegetariano es acción directa, pues salvas animales directamente de ese modo. Y si esto no es considerado “directo”, tampoco podrá serlo la rotura de un escaparate, al no involucrar esto a ningún animal en la acción en sí. Poner puestos es acción directa, interrumpir un desfile de peletería es acción directa, encerrarte en una jaula en la calle como método de protesta es acción directa. Quizás no veas a los animales que has salvado correr libremente a tu alrededor, pero puedes estar seguro de que sí los has salvado. La acción directa no quiere decir que exista el riesgo de ser encarcelado ni que tenga que ser algo necesariamente ilegal. De todos modos, para ahorrar esta explicación cada vez que use el término, me referiré al concepto expresado con él por la mayoría de los activistas como “acción directa” (o sea, el uso de actividades ilegales como rescatar animales, romper escaparates o quemar camiones de carnicerías).

El uso de la “acción directa” con objetivos de defensa de los animales está aceptado entre muchos activistas, lo cual es bastante comprensible. El problema es que este tema se ha vuelto un tabú para muchos (sobre todo en países donde tales acciones son habituales), nadie puede criticar ninguna acción sin ser visto como un traidor. Y, desde luego, no todas las acciones son positivas. […]

Algunas acciones son muy útiles y sus resultados son magníficos. Un ejemplo de esto puede ser filmar dentro de granjas o laboratorios para mostrar las imágenes al público. Rescatar simbólicamente algún animal, como ejemplos vivientes de cómo sufren allí, puede ser bueno también.

Pero rescatar animales en grandes cantidades (o no tan grandes, pero si no se usan para hacer campañas) es en la mayoría de los casos una no muy buena idea. Esto se debe a que el perro rescatado de un laboratorio, por ejemplo, será simplemente reemplazado. El experimento no se abandonará a consecuencia de esa acción en la mayoría de los casos. Eso significa que se salva a un animal, pero simplemente condenando a otro a pasar por lo que el primero había sufrido ya. Esto no se puede decir que sea salvar animales (en términos numéricos). Se ha salvado a aquel individuo, pero no un animal. Hay unas pocas excepciones a esto […].

Aún así, intentar conseguir la liberación animal de tal modo parece no sólo terriblemente lento sino imposible. Y no olvidemos que esos animales rescatados necesitan atención, lo que hace que muchos activistas gasten su tiempo cuidando unos pocos individuos en lugar de salvar a millones por medio de campañas (y lo mismo ocurre con el dinero gastado en santuarios - lugares donde se cuida y mantiene en las mejores condiciones posibles a animales rescatados).

Y es a la hora de causar daños materiales donde nos encontramos ante un mayor problema. Para empezar, en la mayoría de los casos el daño se ve cubierto por un seguro, o la compañía tiene dinero suficiente para cubrirlo fácilmente (por ejemplo, para McDonald’s la rotura de un cristal es como perder un céntimo para la mayoría de nosotros). Para continuar, incluso si conseguimos cerrar un negocio, como una carnicería o un laboratorio), los consumidores simplemente comprarán carne en el supermercado y los experimentos se realizarán en otras instalaciones. Y finalmente, hasta que exista una amplia conciencia social sobre un tema (lo cual no quiere decir que todo el mundo tenga que estar necesariamente de acuerdo), el uso de tales acciones simplemente pondrá a la gente en tu contra. […]

Hay activistas que dicen: “A los animales les importa un pimiento la opinión pública”. Esto es difícil de creer, cuando es precisamente la opinión pública la causa de la explotación de animales.

En general, los activistas deberían darse cuenta del valor que tienen y entender que pueden salvar muchos más animales realizando campañas informativas que con la mayoría de la “acción directa”. Al fin y al cabo, nuestra efectividad es enormemente reducida en la cárcel. Aunque debe ser subrayado otra vez que, si la información que se va a desvelar es de gran importancia y el riesgo que se corre es pequeño (en cuanto a ser capturado y la posible condena), acciones de este tipo pueden ser muy útiles.

La “acción directa” destructiva es especialmente perniciosa en lugares donde el mensaje del movimiento no es generalmente conocido (en realidad, esto es en todo el mundo, pero más incluso fuera de Inglaterra y EEUU). Si la gente no ha oído hablar jamás de por qué deben tener derechos los animales y lo primero que oyen es que hay gente quemando establecimientos, no escucharán tus argumentos, pues te considerarán un terrorista. Un claro ejemplo de esto es Suecia, donde, para el público, decir que eres vegano significa que eres lo que ellos llaman “un militante vegano” (aunque parece que esto va mejorando), o sea, un miembro del Frente de Liberación Animal (un grupo indefinido de individuos que, por todo el mundo, se dedican a rescatar animales y a practicar el sabotaje económico por medio de la destrucción de propiedad de explotadores de animales). Esto parece deberse a una acción años atrás que fue firmada con spray con tal nombre. Muchos activistas de diferentes países con buenas intenciones están llevando a cabo esta clase de acciones en un intento de ayudar a los animales todo lo posible, sin percatarse de que les están haciendo un estrecho favor.

Para otros, la acción directa es simplemente un modo de alimentar su ego; salir por ahí por la noche con un pasamontañas, destruyendo cosas, huyendo de la policía…¡esto es la guerra! ¡Qué aventura! Y que nadie se atreva a criticarlos, o serán tachados de “blandos” […] o traidores.

Es algo extendido el pensar que aquellos que usan la acción directa dan más por los animales que otros. Esto carece de sentido. Hay gente que usa la “acción directa” y se pasa el resto del tiempo en el bar o no haciendo mucho por los animales. Y hay gente que no usa ese tipo de “acción directa” y que se pasan cada minuto de sus vidas escribiendo, leyendo, poniendo puestos, haciendo pancartas o paneles, dando charlas, ruedas de prensa…Y si el primero es apresado, “era muy dedicado y dio su libertad por los animales” (quizás haciendo algo que en general no les beneficiaba en absoluto). El segundo será considerado un “blando” por no arriesgar su libertad. Pero en realidad, muchos de éstos no sólo la arriesgan, sino que renuncian a ella por completo, ya que no tienen casi tiempo para sí mismos debido a su absoluta dedicación. […]

Algunos activistas dicen: “Sí, poner puestos es importante, pero tienes que enfrentarte a los “abusadores de animales”". Uno se pregunta por qué. Si el enfrentamiento salva más animales, debe practicarse, si no, no.

CREANDO ENEMIGOS DE FORMA INNECESARIA

Algunos grupos utilizan técnicas como criticar o apoyar a ciertos políticos en relación con su actitud sobre “temas animales”. Otros usan métodos sexistas para llamar la atención del público. Estas y otras tácticas parecen algo peligrosas, ya que pueden poner a gente en tu contra no por lo que dices, sino por cómo haces las cosas. Es una pena que alguien no se nos una o que se oponga a nosotros por cosas que no están directamente relacionadas con nuestros planteamientos.

Si criticamos a un partido político es muy posible que la gente que lo apoye se ponga contra nosotros. Lo mismo ocurre con alguien que rechaza el sexismo y que nos vea haciendo un acto sexista en la calle (usando chicas “sexis”, por ejemplo, para llamar la atención del público). Y en este último caso se preguntarán por qué estamos contra la explotación de los animales no-humanos y no de las mujeres.

Como movimiento nos debemos mantener neutrales en aspectos que no involucren a otros animales. Como mucho, podemos condenar el sexismo o el racismo, ya que el paralelismo con la base de nuestra ideología (igualdad entre seres que sienten) es bastante obvio. Pero no deberíamos incluir tales temas a no ser que sean útiles a la hora de explicar nuestra postura, y, desde luego, no otros temas, ya que simplemente reduce la cantidad de gente que se quiera involucrar. Si requieres que para estar contra el abuso de los animales debes estar contra muchas otras cosas, el camino que la gente ha de seguir hacia tal convicción se vuelve más y más estrecho.

Mucha gente dice que “todo está relacionado”, y que todas las luchas (las que ellos creen correctas, por supuesto) deberían estar unificadas. Para empezar, la prioridad de la abolición de la esclavitud y del asesinato de los animales no-humanos debería ser algo que estuviese claro como el agua para cualquiera que no sea especista. El número de víctimas que son torturadas y ejecutadas, el sufrimiento indescriptible al que son sometidas, y el hecho de que sean criaturas totalmente inocentes e indefensas cuya explotación es completamente ignorada, hace que cualquier comparación con la “liberación humana” resulte insultante para los otros animales. Esto no quiere decir que el sufrimiento y muerte de humanos importe menos, sino que, si contamos el número de individuos implicados, la prioridad parece obvia. También, decir que existe la lucha “por los derechos de los animales”, además de “otras” luchas es claramente antropocéntrico, ya que éstas sólo afectan a los humanos. Si aceptamos que tales luchas son varias, tendríamos que hablar de la lucha contra el uso de sardinas en experimentos, para comida y en acuarios también como luchas diferentes, no una sola.

En segundo lugar, si de modo especista alguien decide luchar por “otras causas”, que forme otro grupo relativo a ese tema y que trabaje en él. Pero que no espere que todo el mundo que está de acuerdo con que los animales deban tener derechos tenga que estar de acuerdo también en todo lo demás con él o ella.

Cuanto más variado sea el tipo de gente al que llegamos, mejor. A muchos les preocupa seriamente trabajar con gente cuya ideología (aparte de lo relacionado con los animales) no concuerda con la suya. No nos dedicamos a esta lucha porque nos guste la gente en ella, esperemos. Lo hacemos porque creemos que es lo correcto. Y debemos trabajar con gente que nos gusta y gente que nos disgusta. […]

Deberíamos intentar que toda la gente posible trabajase cuanto pudiese para ayudar a los animales, y nadie tiene el derecho de decir: “No, yo prefiero que se mueran animales antes que trabajar contigo”. Esto, desde luego, demuestra no estar a favor de la consideración igualitaria de los intereses de los animales.

EPÍLOGO

Para obtener una idea más clara de lo tratado en este artículo, quisiera resumir en unas pocas palabras las cuestiones más importantes:

- Para conseguir un cambio significativo en la sociedad, debemos encarar el problema tal y como lo que es, sin usar argumentos que son sólo provisionalmente convenientes, los cuales socavan el desarrollo de la causa que tratamos, abandonando el argumento real: otros animales también experimentan placer, satisfacción, dolor y malestar; por lo tanto, ignorar o infravalorar sus intereses es éticamente injustificable.

- Regular la explotación no hace nada por su abolición; por el contrario, impide ésta al aceptar de algún modo el uso de animales mientras sean mejor tratados.

- Aquello por lo que luchamos es una cuestión de justicia, no de pasión o amor. Muchos animales que no despiertan tales sentimientos en muchos de nosotros sienten tanto como los que sí lo hacen.

- Luchar contra las consecuencias en lugar del origen del problema sólo malgasta recursos que deberían ser usados en hacer que la gente reflexione sobre el tema. Al mismo tiempo, desvía la atención del problema original, haciendo que éste parezca consistir de unos pocos “lugares perversos” y “perversos individuos” en lugar de algo que nos involucra a todos directamente.

- No debemos perder la perspectiva y habremos de escoger aquéllas campañas que salven más animales a largo plazo. Los animales que existen hoy son un minúsculo porcentaje de aquellos que serán matados y torturados en los próximos siglos o milenios. Prestar atención excesiva a quienes sufren ahora es condenar a millones de animales a sufrir la misma suerte. No podemos salvarlos a todos, ¡pero salvemos a todos aquellos que podamos!

- El resultado de cada acción debería ser cuidadosamente medido, pues un paso en la dirección equivocada puede ser muy perjudicial para los animales. Nuestro enfoque ha de ser a largo plazo, no dejando que la impaciencia nos lleve a hacer cosas que pueden ser muy perniciosas más tarde.

- La lucha por los derechos de los animales es para todos aquellos que honestamente desean ayudar a los animales. Todo el mundo puede encontrar la forma de incluir estas ideas en su mentalidad. […]

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¿Es una especie en peligro de extinción? No, es un individuo

Una de las cuestiones en las que el sensocentrismo provoca más rechazo irracional e incomprensión es el tema de las “especies en peligro de extinción”.

Es un hecho que los animales experimentan sensaciones y tienen consciencia. Ello les hace tener intereses, que merecen ser respetados. El veganismo es la manifestación práctica de ese respeto. Es cada individuo el que siente. La especie no siente. “Especie” es tan sólo un concepto taxonómico que sirve para categorizar a individuos con determinadas características comunes.

Hay quien afirma que quiere lo mejor para las especies. Pero esta frase es confusa, y puede referirse a dos cuestiones:

a) A que los animales tienen intereses (como el de vivir), que deben ser respetados.
b) A que las especies tienen intereses (como el de su mantenimiento), que deben ser respetados.

La idea a) es correcta, por lo que hemos explicado hasta ahora. Sin embargo, debido a la confusión que el concepto “especie” despierta, deberíamos hablar preferiblemente de animales. Sería más adecuado decir que queremos “lo mejor para los animales”.

La idea b) es incorrecta, por lo que también hemos explicado: “especie” es un concepto taxonómico, y por eso las especies en sí no tienen intereses, sino que es cada individuo el que tiene intereses.

Hablar de “especies en peligro de extinción” da a entender que las especies tienen intereses, lo cual no es cierto. A una ballena lo que le importa es su vida, las relaciones con otras ballenas a las que conoce, etc. No le afecta que haya determinado número de ballenas en otro océano.

Tras la expresión “especie en peligro de extinción” se encuentra la idea de que es positivo “mantener a las especies”. Es decir, que se debe intervenir en la vida de determinados animales para que haya más animales de su misma especie. Esto es un planteamiento antropocéntrico. Con dicha intervención en la vida de los animales se busca satisfacer un placer psicológico especista consistente en el hecho de apreciar la diversidad de especies. La naturaleza se convertiría en una especie de museo de especies, en la que estarían representados individuos de todas ellas (cuantas más, mejor). Esta intervención lleva en algunos casos a que los animales sean secuestrados, alejados de su hábitat, encerrados, internados en zoológicos. No se está buscando lo mejor para los animales en cuyas vidas se interviene, sino satisfacer un capricho de humanos.

En un debate una persona me dijo que, al preocuparse por las especies, se está también preocupando por todos los animales de dichas especies (cito de memoria). Hay un error de carácter formalista en este razonamiento, y es no tener en cuenta que las especies, al ser meros conceptos taxonómicos, no tienen intereses que puedan ser respetados. Por eso, “preocuparse” por las especies no tiene sentido, ya que no hay ningún asunto al respecto que pueda producir preocupación. Sí que tiene sentido preocuparse por los animales, pues los animales sí que tienen intereses.

Además de esto, dicha intervención muy generalmente lleva a que se perjudique y mate a otros animales. Hay animales que son asesinados para alimentar a otros animales de “especies protegidas”. Naturalmente, esto no es aceptable. Que un animal sea de una especie en la que sólo hay 500 individuos no implica que este animal merezca más respeto (también menos) que otro de una especie en la que haya 5 millones.

Otra cuestión aun más polémica tiene relación con esto, y es la de los animales que han sido domesticados. Animales domesticados no sólo son perros y gatos, sino también cerdos, gallinas… Son animales que ya no son capaces de vivir en libertad. Animales dependientes, incapaces de sobrevivir por sí mismos. Animales “diseñados” por humanos a través de una selección genética a lo largo de milenios. Animales incapaces de exigir respeto, y que se verán sometidos toda su vida a lo que unos humanos decidan hacer con ellos. ¿No es totalmente injusto perpetuar esta situación? Querer lo mejor para los animales implica también que no haya animales dependientes toda su vida, en situación de total inseguridad. Por ese motivo es necesario no contribuir a que haya más animales así, y ello pasa por:

1. Ser vegano y difundir el veganismo. Teniendo en cuenta que ser vegano también implica oponerse al comercio de animales.
2. Esterilizar a los animales adoptados.

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